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Sí… es posible salir de una relación de violencia

La violencia es la corrosión de la familia. Cuando algo está corroído, se debilita y desequilibra; desmantelando así lo que es su esencia y lo que está a su alrededor. Cuando se permiten faltas de respeto en las relaciones, comienza un deterioro interno en el hogar.

El agresor es afectado por un sentimiento de descontrol que piensa puede vencer solo, mientras que el agredido se vuelve vulnerable y errático en la manera en que piensa de sí mismo. Esto convierte el hogar en un ambiente inestable cuando debería ser cálido y seguro.

La violencia crea una brecha en las relaciones entrometiéndose primeramente en la vida matrimonial como una pequeña bola de nieve que, al no poder ser retenida, se convierte en una enorme masa que destroza todo lo que encuentra en su camino, dejando así solo desastre y tragedia.

El problema se fundamenta en que ninguno de los implicados sabe detectar, o no termina de aceptar, cuándo se cruzó la línea fina del abuso o de la extrema confianza. No se dan cuenta que la violencia ha entrado sutilmente en sus vidas para acrecentarse y provocar un caos.

Es natural que al vivir juntos la pareja se conozca mejor, y esto los lleve a identificar las debilidades del otro y a expresar sus desacuerdos o desavenencias. Exponer lo que no nos gusta de alguien que se ama no es el problema, el problema estriba en la manera en que se expresa, y el lenguaje corporal y expresión facial que se utiliza para hacerlo.

Es necesario aprender a detectar las alertas para que la violencia no se apodere de su hogar.

¿Cuáles pueden ser algunos síntomas de violencia?

  • Conversar y llamarse con sobrenombres de burla,

  • Mirarse con ironía,

  • Las críticas constantes,

  • Querer cambiar al otro,

  • No hablarse o gritarse en medio de las discusiones.

Todas son maneras de mantener la puerta abierta para que la violencia entre en casa.

Trae aflicción saber que esta es la manera en que sus hijos están aprendiendo el concepto erróneo del trato en una relación matrimonial. El comportamiento errado de los padres marca una estrecha relación con el comportamiento de éstos en el futuro, cuando también estén casados. Eso no tiene que ser así.

Defienda a su familia de este mal que tanta desgracia ha traído al mundo. Cuando una pareja se casa, una de las cosas que prometen en el altar es estar juntos en buenos y malos tiempos, es por eso, que también se debe tomar la decisión de proteger lo que con tanto esfuerzo está levantando: su familia.

A continuación le presento algunas acciones prácticas que pueden ayudarle a salir del ciclo de la violencia:

Busque ayuda. La ayuda de un consejero o psicólogo es necesaria para desligarse de una relación de codependencia tóxica. Yo fui una mujer triturada por la violencia en mi hogar, y buscar ayuda fue necesario para entender mi valor; el cual había sido quebrado. Comenzar a redescubrirme fue doloroso, pero fue una travesía que tuve que pasar para darme cuenta de cuán importante era yo para Dios, y que no merecía ser un despojo de las circunstancias.

Rodéese de personas que le añadan. En los momentos más críticos podemos volvernos vulnerables y terminar refugiándonos en personas que alimentan nuestros miedos y debilidades. Eso es un error muy común que cometen los que han pasado por este mal. Es el momento de refugiarse en Dios, quien atravesará todos los procesos a nuestro lado; pero también, busque personas que le inspiren y le apoyen. Este tiempo le hará crecer pero debe disponerse a escuchar el consejo, la crítica y a respetar los límites en las próximas decisiones que tomará.

Desarrolle un plan. No fue fácil visualizarme al pasar la crisis, pero tuve que aprender a mirar más allá de lo que veían mis ojos. Comencé a pensar en mi vida de ese momento y en un futuro cercano; pensé en todas las oportunidades que me brindaba y que, por causa del dolor, no había podido apreciar claramente. Ese nuevo comenzar no fue nada fácil, tener la convicción de que podía alcanzar el éxito no encajaba conmigo, pero escribir sobre planes futuros me ayudó a ver una gama de posibilidades para vivir y disfrutar, y eso me alentó a comenzar a caminar en fe hacia un destino prometedor. Me di cuenta de que yo no era una miseria viviente y sí una mujer con un destino glorioso.

Crea en usted. El ser humano es experto invalidándose a sí mismo; lamentablemente este pensamiento es el mismo en una persona víctima de violencia. Comenzar a creer en uno mismo, en que la vida continúa y que debemos estar en ella de manera funcional, es un razonamiento con el que batallará mientras esté en el proceso de levantarse. Usted puede vencer los pensamientos irracionales descubriendo quién es Cristo Jesús y reconociendo que llegó a este mundo con un propósito y un sentido de vida.

La violencia puede desaparecer completamente de la vida de una persona. Siempre habrá solución para la crisis pues Dios la mostrará. Proverbios 23:26 nos dice “Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos mis caminos”. Dios mismo dará el entendimiento para descubrir por qué pasaron los hechos de violencia, aunque Él no desea esto para nadie, pero también mostrará la abundante bendición que se desata desde el cielo sobre cada vida cambiando los pensamientos, los sentimientos y revelando sus propósitos.

Dios te bendiga.

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