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Si hay algo que caracteriza al secretario de salud de la Nación Adolfo Rubinstein es que no le saca el cuerpo a los temas, en una cartera en la que  las noticias no siempre son buenas. Como buen sanitarista que es analiza los contextos y los escenarios de la salud en todos sus planos local-regional-global y se adentra en la batalla de un país como la Argentina, que aún en materia de salud, y de Norte a Sur, tiene materias pendientes.

Rubinstein precisó a Infobae que el debate del año pasado “sobre la interrupción voluntaria del embarazo generó una mayor concientización y sensibilización de toda la sociedad”, ya que “debió haber sido una de las primeras veces en la historia donde un tema de la salud pública fue central”.

El médico también sostuvo que “el sobrepeso y la obesidad infantil son los principales problemas de salud pública que vamos a enfrentar los argentinos en las próximas décadas”. Y se refirió a que “el sistema de salud tiene un rol fundamental en mitigar el impacto que las diferencias económicas tienen sobre las diferencias sanitarias”.

-¿De qué se trata la nueva política de medicamentos oncológicos?

-Es una política para la compra de medicamentos de alto precio. El año pasado emprendimos una política que viene siendo bastante exitosa que es la compra conjunta o consolidada. Tuvimos la primera experiencia con la compra del factor 8 para el tratamiento de la hemofilia que es una droga extremadamente costosa.

Para la compra nos juntamos el Ministerio de Salud junto con PAMI, con algunas obras sociales, con Incluir Salud, el seguro de discapacidad, con la obra social de las Fuerzas Armadas, con la de la Ciudad de Buenos Aires, con lo que se logró agregar demanda. El poder de compra naturalmente aumenta mucho, porque así los actores públicos lograríamos tener probablemente más de un 80 por ciento del mercado farmacéutico. Logramos, en esta primera experiencia un ahorro de más de 300 millones de precios no solamente de ahorro sino expandiendo la cobertura de más tratamientos de pacientes con cáncer.

-¿Qué pasa con la entrega de estos medicamentos? Porque desde algunas provincias dijeron que no llegaban…

-En el caso de los medicamentos oncológicos que compra el Ministerio de Salud a la Secretaría de gobierno de Salud, lo que cubrimos son las brechas que hay en las provincias. Cuando en algunos casos no pueden entregar los medicamentos nosotros salimos a suplir esa brecha para que no queden pacientes sin atención.

-¿Y en cuanto a los pacientes sin cobertura médica?

-En el caso de pacientes sin cobertura que necesitaban medicamentos especiales hubo algunas demoras que se dieron en febrero pasado, y que afortunadamente están solucionadas, y que tuvieron mucho que ver con la rémora del impacto a la devaluación. Muchas veces aumentan los precios porque son medicamentos importados y esto hace que las droguerías a veces no convaliden los precios que nosotros fijamos, entonces eso retarda un poco. Afortunadamente la situación ya está normalizada.

La semana pasada comenzó la distribución a todas las provincias de la vacuna antigripal y el lunes 15 de abril lanzan oficialmente la campaña antigripal (Getty)
La semana pasada comenzó la distribución a todas las provincias de la vacuna antigripal y el lunes 15 de abril lanzan oficialmente la campaña antigripal (Getty)

-Estamos en plena época de la vacuna antigripal, ¿qué está pasando con la distribución?, ¿a quién le corresponde?

-La semana pasada comenzó la distribución a todas las provincias y el lunes 15 de abril lanzamos oficialmente la campaña antigripal. El atraso fue de una semana. Con respecto a los años previos no hay diferencia. Está destinada a adultos mayores, a quienes padecen enfermedades crónicas, para los chiquitos menores de dos años, para las embarazadas. Hay varios grupos de riesgo.

-¿Cuántas vacunas se entregan?

-Para toda la población de riesgo -entre adultos y pediátricas- estamos aproximadamente entre siete y ocho millones de dosis.

-¿Es obligatoria?

-Para estos grupos es una recomendación claramente basada en la evidencia de que la vacunación produce una reducción de las complicaciones respiratorias.

-¿Qué está pasando con la instrumentación de la Ley de Educación Sexual Integral?

-Hoy existe el ENIA, Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia, que está coordinado por el Ministerio de Desarrollo Social, y en el cual Salud y Educación tienen un rol fundamental, cada uno desde sus propias perspectivas. En nuestro caso tiene que ver con la entrega de anticonceptivos, con la implementación de los protocolos de prevención del abuso sexual y protocolos de interrupción legal del embarazo.

-¿Y en torno a la Ley de Educación Sexual Integral (ESI)?

-Estamos trabajando junto a Educación con la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral en las escuelas. Si bien la responsabilidad primaria les cabe a las autoridades de educación y a la comunidad docente, nosotros estamos colaborando.

-Sí, porque las consecuencias de su no aplicación recaen también en Salud

-Obvio. Estamos trabajando mucho en todo lo que tiene que ver con Consejerías en los mismos colegios, sobre todo en la población adolescente, que es donde mayor impacta el embarazo no intencional. Más del 70 por ciento de los embarazos adolescentes es no intencional.

-Es muy alto

-Sí, es muy alto. Y hay que discriminar los embarazos adolescentes de las chicas de más de 15 años de las de menos de 15. Las causales son distintas, donde el abuso sexual y las violaciones, muchas veces intrafamiliares, son mucho más difíciles. Los casos resonantes de los últimos meses en algunas provincias dan cuenta de esto. Ahí también hay que trabajar muy fuerte.

-¿Cómo funciona la entrega de anticonceptivos? ¿Hay resistencia por parte de algunas provincias?

-En algunas provincias es así. Creo que la situación está mejorando. El debate del año pasado sobre la interrupción voluntaria del embarazo generó una mayor concientización y sensibilización de la sociedad respecto a la educación sexual, la entrega de anticonceptivos y la prevención del embarazo no intencional. Garantizamos no solo la entrega sino que llegue adonde tiene que llegar. Particularmente de los anticonceptivos – implantes de larga duración-  llamados chips que duran tres años y que en general son un método muy efectivo y aceptado por las adolescentes y por las mujeres en general.

-¿Cuál es la posición de la secretaría de Salud con respecto a la interrupción voluntaria del embarazo?

-Tuve la oportunidad de exponer desde donde íbamos a trabajar en el Ministerio. De algún modo quería ser la voz de la Salud pública sin dar una opinión personal porque no es relevante respecto a la interrupción voluntaria del embarazo o la legalización. Sí, hablar sobre las consecuencias e implicancias del aborto clandestino, las cifras en nuestro país, qué está pasando. Este debate enriqueció a la democracia y tuvo una altísima repercusión social porque fue parte de la agenda social durante muchos meses. Debió haber sido una de las primeras veces en la historia donde un tema de la salud pública fue central.

-Al suceder en la clandestinidad, ¿cómo es el acceso a la información y la elaboración de estadísticas oficiales en torno a los abortos que se realizan?

-Algunas tenemos, la que no tenemos es el número de interrupción, el número de abortos. Sí existen métodos estimativos que se pueden utilizar, basados en las muertes o las internaciones.

-Cuando llegan al hospital recién se puede saber.

-Exacto. Y el 90 por ciento de las interrupciones del embarazo son farmacológicos y muchas, la mayoría, no llegan al hospital.

-Por eso es muy difícil tener el dato puntual.

-Pero uno puede hacer estimaciones. Más allá de eso, no es bajo el número. Había un promedio entre 40 y 50 mil internaciones anuales solo en el sector público y nuestras estimaciones daban cuenta de aproximadamente 70 mil internaciones en Argentina con complicaciones. Sin hablar de las muertes. Igual, por suerte, incluso este año las estadísticas que hemos publicado están disminuyendo.

El equipo de Rubinstein se encuentra trabajando junto a Educación con la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral en las escuelas
El equipo de Rubinstein se encuentra trabajando junto a Educación con la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral en las escuelas

-¿Se refiere a las del 2019?

-Del 2017. A mediados de año cerraremos la de 2018. Pero de 2016 a 2017 hubo una importante reducción de la mortalidad materna en nuestro país, pasamos de 3.4 por 10.000 a 2.9, lo cual es una importante reducción, y la causa de reducción más importante fue las muertes por aborto.

-¿Piensa que es un tema que atravesará la campaña electoral?

-Pienso que sí, que va a salir, de hecho está saliendo. No sé si va a tratar en el Congreso este año. Pero hoy ya está en agenda. Seguramente si no es este año se va a discutir el año que viene.

-¿Qué balance de gestión hace, qué rescataría y qué le queda pendiente?

-Mi gestión termina a fin de año después es un interrogante. Quisiera dejar sentados ciertos hitos basados en tres ejes de trabajo. Uno es el de la expansión de la cobertura universal de salud. En Argentina existe lo que se llama cobertura nominal, el 100 por ciento de los argentinos o residentes tenemos derecho a recibir atención en cualquier establecimiento público. No necesariamente garantiza que se brinde con calidad, efectividad y equidad. Nuestra obligación es empezar a cerrar esas brechas que todavía existen entre provincias ricas y pobres respecto a la mortalidad infantil y materna, cáncer, problemas cardiovasculares.

-¿Y lo que queda pendiente siente que no va a llegar?

– Soy optimista. El segundo eje tiene que ver mejorar el acceso a los medicamentos y a las nuevas tecnologías, por un lado a través del mejoramiento de la oferta. Esto tiene que ver con los procesos de compra conjunta o consolidada de los actores públicos, y por el otro lado con la creación de la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías.

El tercer eje tiene que ver con el control de la prevención de enfermedades crónicas que hoy son las que dan cuenta de más del 70 por ciento de las muertes en nuestro país, por ejemplo el cánce
El tercer eje tiene que ver con el control de la prevención de enfermedades crónicas que hoy son las que dan cuenta de más del 70 por ciento de las muertes en nuestro país, por ejemplo el cánce

-Y el tercer eje de trabajo…

El tercer eje tiene que ver con el control de la prevención de enfermedades crónicas que hoy son las que dan cuenta de más del 70 por ciento de las muertes en nuestro país, por ejemplo el cáncer, o la enfermedad cardiovascular, o la diabetes o la enfermedad pulmonar crónica. Pero básicamente focalizada en esta estrategia intersectorial de prevención del sobrepeso y la obesidad infantil, que es el principal problema de salud pública que vamos a enfrentar los argentinos en las próximas décadas.

-¿Por qué ocurre la autorización continua del aumento para las prepagas?

-En realidad los aumentos son iguales o menores que las paritarias o que los aumentos de los costos. Todos los costos de las prestaciones médicas están compuestas por diferentes componentes de los cuales hay dos importantes, uno es la inflación en todo. El segundo es la inflación en salud, que está por arriba de la inflación en general porque habitualmente tiene que absorber los costos incrementales de las nuevas tecnologías. Y la innovación tecnológica que es tan positiva e importante, muchas veces genera desafíos a los sistemas de salud.

-¿Cómo se controla la prestación del servicio de las prepagas?

-Es muy variable, como lo es entre las obras sociales. Hoy todas las prepagas tienen obligación de cumplir con el Programa Médico Obligatorio (PMO). De los 45 millones más o menos que somos hoy, hay seis millones que tienen prepaga, de los cuales cuatro millones desregulan de la seguridad social. O sea, menos de dos millones tienen afiliación voluntaria, pagan de su propio bolsillo. Si lo ves en lo que representan en cuanto a la cobertura global es muy baja. Es muy importante en centros urbanos grandes, por eso uno está a veces contaminado con las prepagas, y en realidad representan una parte muy pequeña del mercado de la salud.

-Año electoral, ¿cómo se imagina la campaña en la búsqueda de la reelección del presidente Macri?

-Yo soy muy optimista. Hemos tenido un shock terrible por muchísimas circunstancias que repercutieron de manera muy importante en la macroeconomía. Y hoy estamos viviendo el aterrizaje de todo lo que fue ese desbarajuste macroeconómico a la realidad cotidiana que tiene que ver con la inflación, con el aumento de la pobreza…

(Santiago Saferstein)
(Santiago Saferstein)

-Lo cual también impacta en la salud de las personas

-Si hay algo que tiene el sistema de salud es que es un instrumento poderosísimo para mitigar el impacto de la crisis económica sobre la salud, porque la pobreza genera más enfermedad pero la enfermedad también perpetúa la pobreza. El sistema de salud tiene un rol fundamental en mitigar el impacto que esas diferencias económicas tienen sobre las diferencias sanitarias.

-¿Cómo analiza entonces el contexto?

-Soy un convencido de que toda la gente va a votar por un cambio de modelo para ver cómo salimos adelante. Y como dice el presidente, cómo dejamos de utilizar los permanentes atajos, que donde ganamos un poco de tiempo hoy y sacrificamos el futuro. Estamos ansiando un modelo de país más serio, más justo y más responsable. Este gobierno va a ser reelecto porque se van a privilegiar los valores.

-Si la economía no acompaña, una de las mayores preocupaciones de la gente es el trabajo

-La inflación, el desempleo, la pobreza. Por supuesto. Nadie creo que pueda decir que eso no es tan importante.

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